
USO DE LOS PEDALES DEL PIANO
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas refleja la evolución paralela del instrumento, del pensamiento estético y de la técnica interpretativa. El pedal no surgió como un recurso expresivo autónomo, sino como consecuencia directa del desarrollo mecánico del pianoforte desde inicios del siglo XVIII. Comprender su transformación histórica permite interpretar con coherencia estilística y precisión sonora. A lo largo del tiempo, el pedal pasó de cumplir una función auxiliar a convertirse en un elemento estructural del discurso musical.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: antecedentes preclásicos (antes de 1750)
Antes de 1700 no existían pedales propiamente dichos. Los instrumentos de teclado predominantes eran el clavicémbalo y el clavicordio, ambos carentes de mecanismos de resonancia sostenida. En el clavicordio, el sonido podía prolongarse mínimamente mediante presión digital (Bebung), práctica documentada en tratados alemanes del siglo XVIII. Sin embargo, no existía control mecánico del sostenido, por lo que la resonancia dependía exclusivamente del contacto del dedo. Por ello, el uso de los pedales del piano en las diferentes épocas no puede proyectarse retrospectivamente al Barroco, y cualquier aplicación moderna del pedal en Bach responde a decisiones interpretativas posteriores, no a prácticas históricas documentadas.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: Clasicismo temprano (1700–1780)
Bartolomeo Cristofori desarrolló el pianoforte alrededor de 1700, incorporando un sistema de apagadores levantables manualmente. Los primeros dispositivos equivalentes al pedal funcionaban mediante palancas de rodilla (knee levers). Durante este período, el uso del pedal era esporádico y funcional, destinado a reforzar cadencias o prolongar acordes finales. No cumplía una función expresiva independiente ni sustituía la articulación digital. Compositores como C. P. E. Bach y Haydn temprano escribieron música que exigía claridad, articulación precisa y transparencia, principios que definieron el ideal sonoro del Clasicismo inicial.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: Mozart y el Clasicismo pleno (1780–1791)
Wolfgang Amadeus Mozart conoció instrumentos equipados con pedal, pero no dejó indicaciones escritas de pedaleo en su obra pianística, hecho confirmado por ediciones críticas y estudios históricos contemporáneos. En su estética, la claridad formal y armónica era prioritaria. Por ello, el uso de los pedales del piano en las diferentes épocas, aplicado a Mozart, debe entenderse como excepcional, breve y estructural, nunca como un recurso continuo. El legato debía producirse mediante los dedos, y el pedal solo podía reforzar momentos formales específicos sin alterar la nitidez del discurso musical.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: Beethoven (1795–1827)
Ludwig van Beethoven representa el punto de inflexión decisivo en la historia del pedal. Desde finales del siglo XVIII, el pedal se transforma en elemento expresivo estructural, integrado al pensamiento compositivo. Beethoven escribió indicaciones explícitas de pedal prolongado, incluso sobre disonancias armónicas, como se observa en la Sonata op. 27 n.º 2 y la Sonata op. 53. Estas prácticas, verificadas en manuscritos autógrafos, demuestran que el compositor concebía el pedal como generador de atmósfera, profundidad y expansión formal. En este contexto, el uso de los pedales del piano en las diferentes épocas deja de ser ornamental y adquiere una función arquitectónica.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: Romanticismo temprano (1830–1850)
Durante el Romanticismo temprano, con Chopin, Schumann y Mendelssohn, el pedal adopta un carácter poético y vocal. Chopin utilizó cambios rápidos y medio pedal implícito, como documentan testimonios de sus alumnos y ediciones urtext. El pedal acompaña el legato cantabile, inspirado en el ideal belcantista, pero nunca oculta la claridad armónica. En este período, el uso de los pedales del piano en las diferentes épocas se integra orgánicamente a la frase musical, funcionando como respiración sonora y extensión expresiva del discurso melódico.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: Romanticismo pleno (1850–1890)
En el Romanticismo pleno, Franz Liszt expandió el pedal hacia un concepto orquestal, utilizando resonancias prolongadas y superposición de planos sonoros. Johannes Brahms, en contraste, desarrolló un uso armónico y estructural, con frecuente aplicación del half-pedal para controlar densidad y claridad. La pedagogía pianística del siglo XIX, reflejada en métodos como el de Albert F. Venino (1894), sistematizó la sincronización del pedal, estableciendo principios técnicos aún vigentes. Así, el uso de los pedales del piano en las diferentes épocas se consolida como parte inseparable de la técnica avanzada.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: Impresionismo (1890–1920)
Con Claude Debussy y Maurice Ravel, el pedal se redefine como color, atmósfera y fenómeno acústico. Debussy utilizó pedales prolongados sobre armonías no funcionales y estructuras estáticas, mientras que Ravel exigió mayor precisión rítmica y control del timbre. En ambos casos, el oído se convierte en la autoridad suprema. Aquí, el uso de los pedales del piano en las diferentes épocas se emancipa de la tonalidad tradicional y se orienta hacia la creación de espacios sonoros.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas: siglo XX y contemporaneidad
Durante el siglo XX, compositores como Bartók, Prokófiev y Messiaen exploraron el pedal como textura, resonancia y estructura temporal. Ferruccio Busoni amplió de manera radical el uso del pedal sostenuto, como documentan investigaciones universitarias recientes. En la música contemporánea, el pedal se convierte en material compositivo consciente, combinando pedal derecho, una corda y sostenuto con fines expresivos específicos. De este modo, el uso de los pedales del piano en las diferentes épocas alcanza su máxima complejidad técnica y conceptual.
El uso de los pedales del piano en las diferentes épocas evolucionó desde una función mecánica básica hasta un lenguaje expresivo autónomo. Su dominio exige conocimiento histórico, escucha crítica y criterio estilístico informado. El pedal no es un accesorio técnico: es pensamiento sonoro en movimiento.
El pedal derecho (pedal de resonancia)
El pedal derecho actúa levantando todos los apagadores del piano, permitiendo que las cuerdas vibren libremente y generen resonancia simpática. Su función está documentada desde finales del siglo XVIII en los primeros pianofortes, aunque su uso expresivo se consolida con Beethoven (1795–1827). Manuscritos autógrafos y ediciones críticas muestran indicaciones de pedal prolongado, incluso sobre cambios armónicos, lo que confirma su concepción como elemento estructural del sonido y no como mero refuerzo dinámico.
Desde el punto de vista técnico, el pedal derecho se acciona generalmente después del ataque de la nota o acorde, procedimiento conocido históricamente como pedal sincopado, descrito de forma sistemática en métodos decimonónicos como el de Albert F. Venino (1894). El cambio de pedal responde a la lógica armónica y no a cada nota individual. La práctica del medio pedal, aunque no siempre anotada explícitamente, está documentada en testimonios pedagógicos del siglo XIX y permite controlar la cantidad de resonancia sin eliminar completamente los armónicos.
Estéticamente, el pedal derecho cumple funciones diferenciadas según el estilo. En el Clasicismo se utiliza de manera breve y estructural; en Beethoven adquiere un valor arquitectónico; en el Romanticismo temprano, especialmente en Chopin, se integra al ideal del legato cantabile; en el Impresionismo, con Debussy, se emplea para crear atmósferas sonoras; y en el siglo XX se convierte en recurso textural y acústico. En todos los casos documentados, el pedal derecho amplía y modela el espacio sonoro sin sustituir la articulación digital.
El pedal izquierdo (una corda)
El pedal una corda aparece documentado en los pianofortes de finales del siglo XVIII. En los pianos de cola, su mecanismo desplaza el teclado, reduciendo el número de cuerdas golpeadas por el martillo; en pianos verticales, modifica el punto de contacto del martillo. Este funcionamiento está descrito en tratados organológicos del siglo XIX y confirmado por la construcción histórica del instrumento.
Desde el punto de vista técnico, el uso de la una corda reduce la intensidad sonora y, de manera más significativa, altera el timbre al modificar el espectro armónico. Su empleo está claramente documentado en la música de Beethoven, Chopin y compositores posteriores, siempre con una función expresiva específica. No sustituye el control dinámico digital, sino que añade un matiz tímbrico controlado.
Estéticamente, la una corda se asocia a efectos de intimidad, distancia o suavización del color. En el Romanticismo se emplea para reforzar el carácter lírico; en el Impresionismo contribuye a la difuminación tímbrica; y en repertorios posteriores se utiliza para crear contrastes de perspectiva sonora. En todas las épocas documentadas, su función es cualitativa más que cuantitativa.
El pedal central (sostenuto)
El pedal sostenuto fue desarrollado técnicamente en el siglo XIX y se estandarizó en pianos de concierto hacia finales de ese siglo. A diferencia del pedal derecho, el sostenuto mantiene únicamente las notas previamente pulsadas, permitiendo que el resto del teclado funcione sin resonancia adicional. Su uso explícito es escaso en el repertorio decimonónico temprano, pero está documentado en Liszt y, de forma sistemática y consciente, en Ferruccio Busoni.
Investigaciones universitarias recientes han demostrado que Busoni, desde 1894 y especialmente en obras y ediciones posteriores, expandió el uso del sostenuto para crear capas polifónicas independientes, prolongar puntos armónicos y formar complejas superposiciones sonoras. Estas prácticas están documentadas en partituras, anotaciones explícitas y análisis académicos contemporáneos.
Desde el punto de vista estético, el sostenuto permite separar estructura y movimiento. Sostiene elementos armónicos fundamentales mientras libera otras voces, lo que resulta esencial en repertorios del siglo XX y contemporáneos.
La combinación del pedal derecho con la una corda está documentada en la práctica romántica y posterior, produciendo una resonancia controlada con timbre suavizado. La combinación del sostenuto con el pedal derecho aparece en repertorios avanzados del siglo XX, permitiendo mantener una base armónica estable mientras se colorean planos superiores. La combinación del sostenuto con la una corda, aunque menos frecuente, está documentada en música moderna para generar sonoridades distantes y suspendidas. El uso simultáneo de los tres pedales se encuentra restringido a repertorios específicos del siglo XX y XXI, donde está indicado explícitamente por el compositor.
El uso del pedal derecho, la una corda y el sostenuto se fundamenta en una evolución histórica documentada del piano y su repertorio. Cada pedal responde a una función mecánica precisa, una técnica específica y una finalidad estética contextual. Su correcta aplicación exige conocimiento histórico, control técnico y escucha crítica informada. Desde el punto de vista académico, los pedales del piano constituyen una extensión consciente del pensamiento musical y no un recurso accesorio o arbitrario.
